Luchando contra la burbuja que no se termina de pinchar

Tengo el agrado de presentar en el blog a Ezequiel Tortorelli, más conocido como @elprocurador, una de las voces latinoamericanas más sensatas en cuanto al mundo Arsenal se refiere, y, sobretodo, una gran persona. En esta ocasión nos trae un artículo que, desde ya, van a dar que hablar. El análisis de la gestión de Arsène Wenger en Arsenal a partir de un artículo publicado en uno de los diarios de negocios internacionales más importantes y respetados del mundo. Cien por ciento recomendado para cualquier hincha del Arsenal que quiere ver más allá de los 11 nombres que salen a alinear cada fin de semana.

Wenger

Salió un artículo en el Financial Times esta semana. Habla de los £153 millones de Arsenal en el banco y de lo erradas que serían las políticas austeras de Wenger. Errores del francés hay, claro que los hay. Y los discutiremos más adelante. Pero primero hablemos del disparate económico que nos quiere vender Simon Kuper.

“Blowing bubbles in the air”

Aparentemente no importa si un club se endeuda más allá de sus posibilidades financieras, tampoco importa si eventualmente quiebra. Se forma otra sociedad comercial que lo refunda y todo sigue adelante. Yo esto ya lo escuché, de Paul Krugman. Las familias no pueden endeudarse fuera de sus posibilidades, las empresas tampoco, pero el Estado si, porque el Estado “no puede quebrar” (que le pregunten a Argentina). No quiero entrar en esta discusión, pero es claro que el sobreendeudamiento estatal actual está empobreciendo severamente a los ciudadanos y condicionando seriamente la recuperación de la economía. Es ridículo suponer que los clubes se sobre endeudan y quiebran y después todo regresa a la normalidad como si nada hubiese ocurrido. Kuper mismo menciona el ejemplo de Leeds United. De ambiciones faraónicas en la Champions League a un largo naufragio (que persiste) por el Championship. Y estamos hablando de uno de los clubes más grandes de Inglaterra. Si esas no son consecuencias…

Kuper sostiene que el economista Wenger está esperando a que la burbuja del fútbol estalle para así poder sacar provecho de su sólida situación económica y hacerse de grandes figuras a precios más bajos o sensatos. Bueno, esto estaría mal según el autor, porque la burbuja del fútbol nunca va a estallar. “Los clubes de fútbol acumulan deudas impagables y subsisten” (…) “Los clubes de fútbol subsisten incluso cuando quiebran. Eso parece bastante sustentable”. Estimado Simon, una vez Milton Friedman dijo acertadamente que: “There is no such thing as a free lunch”.  Y es tal cual, no podemos pretender que no existan consecuencias para el endeudamiento desenfrenado y las burbujas que ello genera. Ya escuchamos en 2007 a personas de pensamiento similar al de Simon Kuper decir que la burbuja inmobiliaria crecería por siempre. Que los precios no pararían de subir. Que siempre iba a haber compradores. Y aquí estamos, a 5 años del comienzo de una de las crisis financieras más grandes de la historia, con niveles altísimos de desempleo y pobreza en ascenso en el mundo desarrollado. Con los clubes de fútbol sucede algo parecido. ¿O pretende desestimar con semejante displicencia el señor Kuper las penurias que atraviesa Leeds United? ¿Y Portsmouth? De campeón de la FA Cup en 2008 a una triste lucha por subsistir, mientras el equipo está por caer a la cuarta división del fútbol ingles. ¿Y el Valencia? Sobre endeudado y ahora en manos del propio Estado, que estando más endeudado que el club (en todo sentido) deberá enfrentar las obligaciones del mismo. ¿Y los escándalos de la Serie A a principio de siglo? ¿Lazio, Parma? De campeones del Calcio con ambiciones de Champions League y pagando cifras estratosféricas para traer grandes figuras (en el año 2000 Lazio rompió temporalmente el récord mundial de dinero pagado por un jugador, £35 millones por Hernán Crespo), a equipos semi anónimos en su liga (la Lazio anda recuperándose con un modelo más austero y sustentable pero obviamente menos glamoroso).

Señor Kuper, usted escribe cómodamente desde su computadora. Desde la seguridad de la enorme riqueza que merecidamente generó como periodista y escritor. ¿Desde ese oasis de prosperidad usted le quiere vender a la gente que el descontrol financiero y las burbujas no tienen consecuencias? Dígaselo a todos los que se quedaron sin casa. Dígales, “no importa, la economía se va a recuperar eventualmente.” Dígaselo a los hinchas (usted claramente no sabe lo que es ser hincha, no sabe de pasión). Dígales que se van a la cuarta división, que el club puede quebrar, pero que eventualmente volverán las buenas aventuras. ¿Esa es su receta? ¿Vivir una irrealidad basada en un endeudamiento impagable? ¿Una que permita celebrar una buena campaña o algún título o alguna participación en Europa a cambio de desaparecer del mapa? No nos engañemos. El sobreendeudamiento es una práctica insensata que no puede ser apañada ni defendida. Las burbujas explotan (con mayor o menor fuerza), y producen mucho daño.

Aclárese que Manchester United (por mencionar un buen ejemplo, también podemos hablar del Real Madrid) no entra en esta categoría. A pesar del gran endeudamiento, tiene con qué afrontarlo. Posee una de las mejores marcas del deporte mundial, una afición de cientos y cientos de millones en todo el mundo, un nivel de ingresos en material comercial envidiable para cualquier club, y unos dueños que si bien arriesgaron, y mucho, están muy pero muy bien conectados para hacerlo. El Manchester United tomó grandes riesgos, pero es claramente un club viable. No podemos decir lo mismo hoy en día de Manchester City, Chelsea, o PSG. Todos estos dependen actualmente de sus benefactores externos, que financian los déficits de sus clubes con dinero de origen dudoso. Con dinero producto de negocios mafiosos. Con dinero proveniente de la opresión de pueblos enteros. Si Abramovich o los Jeques algún día se aburren de sus juguetes, a los hinchas no les quedará más que un club endeudado e inviable. Inaceptable.

Las burbujas en el fútbol crecen, pero nunca estallan (por el momento) por completo. Básicamente porque hay equipos (muchos de ellos grandes) con buenos fundamentales económicos. Salvando las distancias, podemos mencionar el estallido de la burbuja inmobiliaria, que golpeó mucho más fuerte a España que a EEUU. Esto (entre otros motivos) responde a que la economía americana (además de ser la más grande del mundo) está mucho más diversificada, y si bien hasta hoy sufre el golpe, está en mejores condiciones que la española para absorberlo. Casi en pie de igualdad en cuanto a intervención de la FED y el BCE a ambos lados del Océano Atlántico, el PBI de España se contrae mucho más que el de EEUU, y el desempleo también es mucho mayor. Por supuesto que influyen muchos otros factores, pero es un modo de ilustrar por qué la burbuja del fútbol no termina de estallar. Si Wenger esperaba esto (no sabemos si es así, simplemente es lo que asevera Kuper) se ha equivocado. Es simple, Manchester United, Arsenal, Real Madrid, Barcelona, Juventus, Bayern Munich, entre otros, tienen buenos fundamentales (como ya se mencionó antes) que permiten mantener a flote la alicaída estructura. Por supuesto que si dentro de este grupo de equipos grandes con buenos fundamentales, una mayor cantidad adoptase la cautela financiera de Arsenal, la burbuja hubiese crecido bastante menos. El caso de La Liga es paradigmático. Salvo Real Madrid, Barcelona y algunos pocos clubes más, todos atraviesan profundas dificultades financieras, que tienen origen en manejos financieros irresponsables, el sobreendeudamiento y también en la caída de la economía española, víctima de otra burbuja. Esta burbuja española es la que en buena parte posibilitó el acceso a crédito barato y que le dio al fútbol español su propia burbuja. Además, le pregunto a Kuper, ¿acaso los alemanes son idiotas? ¿Qué les pasa que pretenden reglas claras y balances sanos para los equipos de la Bundesliga? Hay severas sanciones por presentar pérdidas más allá de lo permitido. ¿Por qué no se incorporan al circo europeo lanza burbujas? Kuper le pega al pobre de Wenger (que convive con el descontrol monetario de Abramovich y Mansour) pero, ¿qué tiene para decir de la cautela del maravilloso Borussia Dortmund de Klopp? ¿Y del Bayern Munich? El equipo de Bavaria (que contrató a Pep Guardiola para la próxima temporada), tiene sus cuentas bien en orden y logra gran fortaleza a partir de impresionantes ingresos en el rubro comercial, algo en lo que Arsenal está indudablemente rezagado. Reitero, no nos engañemos, las burbujas y la irresponsabilidad financiera no son gratuitas, y ya vemos por qué.

La estrategia de Wenger: la excursión a Francia y el Emirates Stadium.

A la descarada defensa del modelo burbuja, Kuper le contrasta una muy razonable crítica (aunque con el diario del lunes) a la estrategia de Wenger. Inicia explicando con notable precisión la coyuntura del fútbol inglés en los 90’s, instrumental para el éxito (cuyo mérito no está en disputa) de Wenger en Arsenal entre el año 1997 y el año 2005. Dice Kuper:  “Crucialmente, Wenger conocía el fútbol globalmente. El fútbol ingles era tan insular (casi xenófobo) que muchos entrenadores ni siquiera miraban las Copas del Mundo.” Acertada observación la del autor. Wenger inició una revolución en Inglaterra al cruzar el Canal en busca de nuevos talentos. Y gozó por ello de unos años con una ventaja comparativa única. Su gran ojo para reconocer talento llevó al norte de Londres a varios jugadores que se consagrarían como algunas de las máximas figuras de la mejor generación de jugadores franceses que se recuerde. Wenger trajo al club a Henry, Vieira y Pires por menos plata que la que recibió por la venta de Anelka al Real Madrid y que fue clave para la construcción del centro de entrenamiento de primer nivel de London Colney, cerca de St. Albans.  El ojo de Wenger trascendió aquellas incorporaciones. No hay que olvidarse de lo desconocidos que eran al llegar al club grandes jugadores como Song o Van Persie. Y al día de hoy el francés sigue acercando figuras a Arsenal del calibre de Vermaelen, Arteta, y Cazorla.

Pero el economista de la Universidad de Estrasburgo vio las grietas. Arsenal corría de atrás a Manchester United esencialmente en un rubro: recaudación. Esa brecha se achicó ya gracias al Emirates Stadium (no fue gratis) pero otra se abrió a lo grande: la comercial. Manchester United recibió en la temporada pasada más de £100 millones en dicho concepto y Arsenal menos de £50 millones. Wenger y el Directorio del club decidieron construir el Emirates antes de la llegada de Abramovich, los Glazer y el Jeque Mansour. Nunca pudo haber previsto que al condicionamiento financiero producto de la deuda para construir el estadio se le iba a sumar la llegada de millonarios extranjeros. No tan imprevisible pero no obstante muy condicionante fue la crisis financiera del año 2008 (que hasta hoy persiste). Limitó mucho los ingresos de Arsenal en concepto de desarrollos inmobiliarios.

Dijo David Dein sobre la revolución rusa en Chelsea: “Abramovich estacionó sus tanques en nuestra puerta y nos está disparando con billetes de 50.” El ahora ex vicepresidente de Arsenal (quién reclutó a Wenger) tenía temores por la mudanza a un estadio nuevo. Temores que hoy se ven fundados. David Dein prefería alquilar Wembley como en las ediciones 1998/1999 y 1999/2000 de la Champions League a tener que afrontar los monumentales costos de construir un estadio nuevo. “¿Para qué queremos un estadio nuevo si no vamos a tener los jugadores para destruir a los equipos que lo visiten?” Dein fue despedido por el Directorio de Arsenal en 2007. Decisiones como la de construir un nuevo estadio son decisiones difíciles, decisiones de alocación de recursos escasos. En palabras de Billy Beane, manager general de los Oakland A’s (del baseball de la MLB) y héroe del libro devenido en película “Moneyball”: “Cuando pienso en Wenger, pienso en Warren Buffet. Administra el club como si fuera a estar a cargo por 100 años.” Algún día podremos ver con claridad la enorme contribución de Wenger a Arsenal como institución. En realidad ya podemos verla, pero muchos la cuestionan.

La apuesta por la Academia y por los jóvenes.

Un error de Wenger, marcado acertadamente por Simon Kuper, fue confiar demasiado en su preciada Academia y en ignotos jugadores jóvenes. Casi totalmente refundada en 1998 por Wenger, la Academia de Arsenal todavía no ha producido grandes resultados. Y es lógico, no es hora de juzgarla (La Masía, por ejemplo, data de 1979). En casi 15 años los más destacados fueron Ashley Cole, Kieran Gibbs y Jack Wilshere. Y no es poco. Pero no alcanza para seguir peleando arriba. Arsene apostó a la cantera y a jugadores jóvenes provenientes del extranjero, esencialmente Francia. Este ha sido otro factor perjudicial para Wenger. Con el tiempo, Francia fue cediendo su lugar de gran cantera europea a España y Alemania, mercados a los que Wenger se va adaptando y en los que los clubes (más poderosos que los franceses) tienen una mayor capacidad para retener a sus figuras. Es cierto que hay que adquirir jugadores adultos y de categoría, maduros y formados para que acompañen la transición de estos talentosos chicos. Arsenal no lo hizo. Compró jugadores adultos, si, pero en pocas ocasiones fueron incorporaciones de alto nivel. ¿Fue un capricho? Sólo parcialmente. Desde el año 2004 hasta el año 2011 Arsenal estuvo seriamente limitado financieramente. Si a esa limitación de Arsenal, le agregamos los fondos ilimitados de sus competidores, la situación se torna muy complicada. Es indudable que Wenger debe haber batallado por adquirir a más de un jugador de nivel, sabemos fehacientemente que fue así en los casos de Cristiano Ronaldo y Eden Hazard, como también sabemos a su vez que en ocasiones su excesiva cautela le juega en contra, caso Juan Mata. Probablemente un error de Wenger, peor que no incorporar, fue permitir la salida de buena parte de sus figuras. Ejemplos claros de esto son: Cole, Hleb, Fabregas, Nasri, Song y Van Persie, entre otros. El caso puntual de Fabregas puede ser discutible por razones de público conocimiento. Pero es difícil dar pelea en lo más alto si el equipo se desprende año tras año de sus mejores figuras y no las reemplaza con jugadores de igual calibre. En defensa de Wenger vale decir que los desertores son en parte creadores de una profecía autocumplida: “Arsenal no demuestra ambición suficiente para pelear títulos importantes”. Mucho menos la va a poder demostrar con jugadores que elijen bajarse del barco. Wenger rechazó grandes propuestas de clubes como Real Madrid, Barcelona y Bayern Munich para seguir en Arsenal. Su notable y admirable convicción no tuvo la contrapartida que él esperaba en sus jugadores, que prefirieron dejar el Emirates. En algunos casos Wenger tendría que haber cedido y pagar mejores salarios para retenerlos, en otros, no tuvo opción. Dejar ir gratis a activos tan valiosos sería absurdo. Hoy Arsenal ha comenzado a frenar la sangría; Walcott renovó con el club y uno de sus mayores líderes y gran figura, Jack Wilshere, tiene un compromiso inquebrantable con el club. Este es un hecho no menor que vale resaltar.

Kuper habla de la reducción de deuda de Arsenal, la cual simplemente da por sentada sin más. Pero para que un club que se endeudó por casi £400 millones en 2004 hoy sólo adeude £99 millones, mucho tiene que ver la buena administración financiera de Wenger. A partir de 2011, Arsenal paga poco más de £11 millones en concepto de intereses. Antes pagaba entre £25 y £30 millones. Comercialmente Arsenal también corre de atrás, ya lo mencionamos. Pero también es algo que responde a que el club necesitó en su momento de hacerse de plata rápido y también por adelantado para construir el estadio. Plata por adelantado que uno de sus principales sponsors, Nike, le otorgó. El trade off fue, naturalmente, contratos menos jugosos en cuanto a pagos anuales. Esos contratos están venciendo y Arsenal ya se garantizó a partir de la temporada 2014/2015 un nuevo acuerdo con Fly Emirates por £30 millones anuales por espacio de 5 años. Eso es más que lo que Manchester United percibe actualmente de parte de AON. Pero menos de los £45 millones que va a percibir a partir de 2014 de parte de General Motors. Los contactos de los Glazer y la marca United son, una vez más, vitales. Los números nos demuestran que sólo hace poco Wenger tiene libertad para gastar, para invertir fuertemente en grandes figuras. Soy de la opinión de que tendría que haber sido más ambicioso en el último mercado europeo de verano. También vale mencionar que en el medio está la estructura salarial. Arsenal se ve limitado porque no quiere entrar en la variante “sustentable” según Kuper de gastar más del 70% de los ingresos en salarios. Manchester City gastó el 114% y anda “perfectamente bien” según él. Pero vale decir que gastar poco (en los traspasos) de potenciales figuras o jugadores desconocidos terminó siendo caro para Wenger. Una parte de su presupuesto salarial es desperdiciado hoy en jugadores que terminaron siendo mediocres y que hoy no logra sacarse de encima por los elevados salarios para el nivel que tienen (los ejemplos sobran). A veces, como vemos, gastar menos puede ser arriesgar más.

Por último, Wenger y el CEO de Arsenal, Ivan Gazidis, han apostado fuertemente a las reglas del Fair Play Financiero que la UEFA implementaría a partir de la próxima temporada. Las mismas apuntan, en esencia, a limitar el origen de los fondos de los clubes a la actividad futbolística y a prohibir determinados niveles de pérdidas. Ciertamente no podemos criticar a Wenger por esto (y es un tema muy interesante para otra ocasión) pero tiene que haber supuesto que los poderosos van a encontrar lagunas y que la aplicación de las mismas se va a demorar. El caso de Manchester City es un buen ejemplo. El club celeste dice haber cerrado un acuerdo con Etihad por 400 millones por 10 años. Esto es ridículo, y es un claro fraude a la nueva normativa de la UEFA. Pero probarlo, como siempre, es un tanto más complicado.  Las reglas del Fair Play Financiero tendrán una aplicación limitada, y cualquier efecto que generen será más adelante, en el futuro. Como bien dice Kuper, tarde para Wenger.

Conclusiones.

No es cierto que las burbujas no generen consecuencias y que los clubes pueden vivir endeudados más allá de sus posibilidades, o quebrar y refundarse como si nada hubiese sucedido. Ya vimos las nefastas consecuencias que esto genera. Hoy Arsenal goza de una gran salud económica que garantiza la sustentabilidad del club a futuro, y esto es algo que pocos valoran. Wenger ha sido cauto financieramente, pero no tanto por opción. La decisión (que él acompañó) de mudarse a un estadio nuevo le generó importantes limitaciones que hasta hoy persisten, aunque ya en menor medida. Kuper dice que hay £153 millones en el banco. Es un dato que, tirado así nomás, genera estupor. Es claro que este dinero no es totalmente de libre disponibilidad. Hay que afrontar pagos frecuentes por financiación de corto plazo, pagos anuales por deudas, repartir dividendos, etc. Por otro lado, la mayoría de los ingresos de Arsenal se generaron a partir de ventas de jugadores (un lujo que no puede darse más) y ventas de desarrollos inmobiliarios (de los cuales hoy no queda casi ninguno). No obstante, vale reconocer que Arsenal está sentado sobre una suma muy importante de dinero. Y con otras fuentes de ingreso (como la participación en la Champions League o la recaudación del Emirates) amenazadas por los flojos rendimientos en el campo de juego, Wenger no va a tener más remedio que arriesgar una parte de ese dinero.

Hasta aquí, ha sido cauto en exceso posiblemente, pero no tanto como muchos dicen o como lo quiere presentar Kuper. Wenger estuvo literalmente atado de pies y manos. Y estas no son palabras suyas o de Gazidis, sino de alguien que apoya la toma de riesgos que Kuper y muchos otros proponen, el mismísimo David Dein. Si Arsenal termina cuarto esta temporada, Wenger, afrontando deuda e intereses bajos, y con contratos comerciales renegociados, estará por primera vez en mucho tiempo en posición real para arriesgar. Sabemos que cualquiera sea la plata de la que disponga, su aversión a pagar £25 millones o más por un jugador va a persistir. Wenger sabe que los precios están inflados, pero debe saber que puede que no se normalicen, al menos no antes de que él se retire.  Ya no hay tiempo para refugiarse en la injusticia generada por el doping financiero, Arsenal enfrenta una batalla injusta y desigual, pero debe rebelarse. Los costos de mantener la cautela a ultranza pueden ser mayores a los de tomar ciertos riesgos económicos. Esta temporada es crucial para Arsenal. Debe lograr alcanzar y mantenerse en puestos de Champions League como sea. Si lo logra, la pelota vuelve una vez más al campo de Wenger. Pero esta vez volvería a su poder sin limitaciones. Propongo esperar un poco más antes de juzgarlo por su administración. Nos dio mucho (en todos los sentidos) para que lo despreciemos así.

Ezequiel Tortorelli.
Twitter: @elprocurador

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6 comentarios el “Luchando contra la burbuja que no se termina de pinchar

  1. Maravilloso artículo, sublime.
    Siempre se lo ve tan sólo a Arsene, por lo menos en Inglaterra, aguantando a contracorriente, compitiendo en inferioridad de recursos. Y encima de que la lucha como un héroe, en cada traspié que se le advierte (sea mínima o sensible) la prensa hace leña del árbol caído.
    Wenger no tiene las inyecciones artificiales del Chelsea o del City, y a la vez no tiene los megacontratos televisivos y publicitarios del Barcelona, United, Madrid, Bayern.
    Y sin embargo, fruto de un fútbol, que aun en decadencia o a veces desviandose por momentos de sus propios principios, que es estilizado y elegante ha sabido mantener al club en la elite europea.
    Un balance que parece fantasía en un mundo donde se priorizan las victorias por sobre los méritos.
    Con todos los excesos del fútbol moderno, la austeridad de Wenger (voluntaria en cierta parte) en un nivel competitivo es un caso especial.
    Y lo mejor de todo es que aun con libertades económicas Arsenio jamás gastaría demasiado en un sólo jugador. El Wengerismo brilla aun sin títulos o campeonatos. Esa es la esencia de la propuesta de Wenger, que va más allá del fútbol, te llega al alma.
    Ojalá el profesor no se vaya nunca.

  2. Claudio dice:

    Buena columna.

  3. Nahuel Bargas dice:

    Ezequiel, te felicito por este informe y por tu respuesta aa Kuper. Sería genial que este hombre pueda leer lo que escribiste.
    Comparto lo comentado sobre el manejo de Wenger, creo que se lo puede cuestinoar en algún sentido, pero siempre actúa con fundamento. Seguire apoyando su ideas y convicciones, aunque en la cancha por tal o cula motivo las cosas no salgan de la mejor manera.

    Ojala que siga muchos años más en su cargo, y es bueno que todavía allá gente que piense igual.

  4. Gadiel(@gadielitorv) dice:

    Excelente articulo, felicitarte por ello.
    Este tema es muy relevante y es conveniente conocerlo mejor. Aqui pudimos apreciar la forma de administración de nuestro club mas precisamente las que impuso Wenger, al cual le vamos a quedar eternamente agradecidos nunca lo despreciaremos tenlo por seguro.
    La situacion actual es esperanzadora por nuestra salud financiera, esperemos no tener limitaciones pronto.
    Y bueno a nosotros nos queda alentar y apoyar a nuestro equipo, hacerlo cada vez mas grande en latinoamerica(tarea para nosotros).
    saludos!

  5. Alejandro Antisana dice:

    Muy buen artículo, interesante y real, Wenger seria la mejor Ama de Casa.
    Ojala siga en Arsenal.

  6. Mucho hay que agradecerle al Boss Wenger, no ser hipócritas y solo estar en las buenas

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